Una menor, obligada a convivir con un padre acusado de abusar de ella

Los lloros, las pataletas o las crisis de ansiedad que sufre cada miércoles y viernes la pequeña no parecen suficientes para evitar la visita de su padre, condenado por violencia de género. Ni siquiera lo son, como denuncia su madre a Radio Zaragoza, los informes de los profesionales o las declaraciones ante la policía.

Tras 7 años conviviendo con este maltratador, la mujer decidió romper la relación y tras un periplo judicial fue condenado por malos tratos. Sin embargo, la historia no quedó ahí, el calvario continúa pero, ahora, a través de su hija. En julio, cuando la recogió después de haber pasado 15 días en casa de su padre le dijo que tiene que "hacer pipí", pero que no quiere "porque le escuece". "Yo pensé que habría cogido una infección de orina. Bajamos al centro de salud y allí le cuenta a la doctora que su padre le mete los dedos en la vagina hasta un hueso que tenemos, cuando la baña con jabón", explica la madre. "La doctora, horrorizada, nos remitió a Urgencias del hospital infantil. El forense nos dice que en ese momento no lleva nada, pero no significa que no lo haya llevado. Si la niña lo refiere es que lo ha tenido", relata.