Los Maristas pactan compensar a las víctimas de abusos sexuales en Barcelona

Joaquín Benítez, a su llegada a la Audiencia en marzo. EFE
Joaquín Benítez, a su llegada a la Audiencia en marzo. EFE

Los Maristas han firmado un acuerdo por el que se comprometen a compensar económicamente a los alumnos que sufrieron abusos sexuales por parte de docentes de la orden religiosa. Según ha avanzado El Periódico de Catalunya, el Instituto Hermanos Maristas y la asociación Mans Petites han firmado este lunes ante notario un pacto que prevé crear una "comisión de reparación" entre todas las partes implicadas. El acuerdo alcanza por ahora a 31 de las víctimas de abusos, según ha confirmado a EL PAÍS Manuel Barbero, padre de una de ellas y creador de la entidad.

    "Llevamos trabajando más de un año en este acuerdo, que es algo fuera de lo normal y es de agradecer", explica Barbero. A partir de ahora se pondrán en marcha una serie de reuniones con cada una de las víctimas para evaluar lo sucedido y, con posterioridad, se procederá a la "reparación a través de una compensación económica", añade. Barbero, que no quiso entrar en los detalles del acuerdo, considera que es necesario que las conclusiones de esas reuniones sean "transparentes" y se den a conocer al público.

Manuel Barbero es el padre del primer denunciante de los abusos por parte de Joaquim Benítez, que trabajó como profesor de gimnasia de los Maristas entre 1999 y 2011. Otros alumnos decidieron dar el paso también y denunciarle, lo que le acabó llevando al banquillo de los acusados. En abril de 2019, la Audiencia de Barcelona condenó a Benítez a 21 años y nueve meses de prisión por abusar sexualmente de cuatro alumnos. Pese a la gravedad de las penas, el tribunal rechazó su ingreso en prisión preventiva hasta que haya sentencia firme.

Los jueces impusieron al profesor pederasta, además, el pago de una indemnización de 120.000 euros por los daños causados a las víctimas. La sentencia considera responsable -a través de la Fundación Champagnat- al centro de los Maristas de Sants-Les Corts, donde trabajó Benítez. El padre de la primera víctima celebró la ejemplaridad de la sentencia, pero lamentó que no se considerara también responsable de los abusos a los Maristas por encubrimiento.