Huevos de Pascua

Es costumbre por esas latitudes del centro y norte de Europa decorar las casas, los escaparates y los jardines con huevos de colores para anunciar la llegada de la pascua y a primavera tan ansiada en aquellos países fríos y húmedos. Una curiosa tradición que cuenta a los niños que esos huevos de colores y chocolate los trae "Don Conejo", un conejito simpático de pascua. Una especie de Santa Claus de la primavera para los niños del mundo anglosajón.

Así fue como cambié mi costumbre de hacer enormes bolas de cera corriendo detrás de los penitentes en las procesiones de semana santa de mi pueblo de la campiña sevillana a pintar y colorear huevos de pascua un jueves o viernes santo en una ciudad en el corazón de Westfalia, al norte de Alemania.

¡Cuánto te quería! Qué feliz me sentía cuando me contabas esas historias y cuentos en ese nuevo idioma que aún no entendía bien y que, gracias a ti, iba dominando cada día más hasta convertirse en mi segunda lengua materna.

¿Te acuerdas, querido amigo, cuánto me reía contigo al parecerme muchas veces ese nuevo idioma tan extraño? ¿Recuerdas cómo pintábamos juntos esos huevos de colores y los colocábamos en una cestita con pajita para que adornara la tapa del piano de pared de tu casa? ¡Qué bonito era ese piano! Se encontraba en el salón de la planta baja de la casa; incluso me enseñaste a tocar algunas melodías para niños.

Tu casa era para mi enorme y como un castillo repleto de aventuras. Yo, tu niño favorito, tenía el privilegio de poder recorrerla y descubrir nuevas y apasionantes historias que se ocultaban en cada planta, en el desván, en cada habitación y en cada rincón incluyendo el jardín. Eras tan bueno conmigo. Qué divertido era buscar esos huevos de chocolate que, según marca la tradición germana, esconde "Don Conejo de Pascua" por toda la casa y jardín. Mi premio al encontrarlos era quedarme y comerme esos huevecitos tan sabrosos y rellenos de todo tipo de cremas y licores. Tu premio era quedarte con mi infancia y arrancarme mi inocencia.

- Era nuestro gran secreto...Es war unser grosses Geheimnis...!!!

Dice una psicóloga y autora de un libro que trata los ASI que debemos reconciliarnos y perdonar a nuestro "niño interior". Comunicar con él y escucharnos mutuamente. Pues bien; ¿eres consciente cuánto te he odiado, Niño tonto, por tu torpeza e ingenuidad?

¿Cómo te dejaste engañar? ¿Cómo te dejaste seducir por unos huevos de chocolate?

¿Por qué no lo paraste cuando dolía? ¿Por qué no saliste corriendo cuando te asustaba?

¿Por qué volvías siempre a esa casa, una y otra vez? Semana tras semana...mes tras mes y año tras año...y dejabas que ocurriera... ¿Por qué, Niño mío? ¿Comprendes mi enfado hacia ti? Quise deshacerme de ti, encerrarte en una caja de hierro y plomo sin llave para que no pudieras salir. Con mi vida caótica llena de adicciones, destructiva y sin sentido quise que cayeras en el olvido. Quería que desapareciera esa culpa y vergüenza que heredé de ti y que tanto sufrimiento le ha causado y aún le causa en momentos de debilidad a mi "Adulto".

Hoy, mi querido Niño, te voy a perdonar y pedirte yo también disculpas. Desde el conocimiento que me da la madurez y el razonamiento que me otorga mi Adulto he llegado a comprender que Tú eras un niño...inocente...libre de toda culpa y responsabilidad...eres una VíCTIMA. Ruego que me perdones por haber sido tan duro contigo, por odiarte y despreciarte, por causarte daño. Unidos venceremos a ese TRAIDOR con sus mentiras y amenazas; ni Tú ni Yo necesitamos ese secreto. Juntos de nuevo encontraremos ese sosiego que tanto anhelamos. No podré recuperar al niño que me robaron, pero sí ayudarle a descansar en paz, ¡te lo mereces, Niño mío! Y, como dice un nuevo amigo mío, ...y yo (nosotros) era(éramos) tan pequeños...

Juan Andújar