Expertas en abusos sexuales a menores piden un cambio de ley para que este delito no prescriba

Asistentes a las jornadas sobre abusos sexuales, ayer, durante una de las charlas en la UJI. EUGENIO TORRES
Asistentes a las jornadas sobre abusos sexuales, ayer, durante una de las charlas en la UJI. EUGENIO TORRES

«El abuso no prescribe», declara Pepa Horno, licenciada en Psicología y socia de Espirales Consultoría de Infancia para EL MUNDO tras su participación en la III Jornada formativa sobre abusos sexuales en la Infancia que organizan la Asociación en Contra de los Abusos Sexuales en la Infancia (Acasi) y la Universitat Jaume I en Castellón.

Las ponencias se han realizado en la Facultad de Ciencias de la Salud dela UJI. Inmaculada García, Noemí Peredea, Rosa Josefa Molero y Pepa Horno han sido las expertas encargadas de explicar a los equipos especializados en la intervención en la infancia y la adolescencia, docentes de centros de menores y alumnado de los grados de Psicología y Magisterio, como detectar y formarse en el tema.

«Las consecuencias no prescriben y las víctimas tardan años en sentirse preparadas para interponer una denuncia», resalta Noemí Pereda, doctora en Psicología y profesora titular de Victimología en la Universidad de Barcelona. Las secuelas de una agresión de este tipo afecta a «todas las áreas y etapas del desarrollo pero no hay un síndrome único», comenta Pereda y dice que si no se elimina la prescripción del delito, al menos que «se amplíen los años que tardan en prescribir los delitos».

Uno de cada 5 menores sufre abusos sexuales antes de cumplir los 17 años y sólo el 10% los denuncia, según datos del Consejo de Europa. Acasi ha ayudado a más de 200 víctimas desde su fundación en 2005.

Inmaculada García, presidenta de la asociación, cuenta que las cifras de víctimas que acuden a ellos han aumentado pero no cree que se deba a un incremento de los casos de abuso sino de un crecimiento de su visibilidad. «Gracias a los medios de comunicación cada vez se sabe que hay asociaciones de este tipo y se conoce más a Acasi», confiesa. Ahora mismo calcula que están atendiendo a unas 12 personas en su grupo de autoayuda.

Para detectar un posible caso de abuso sexual a un menor «hay que estar muy atentos a cualquier cambio que se produzca en el niño», dice García. Horno explica que hay indicadores de muchos tipos como «físicos, conductuales o emocionales» que pueden ayudar a la detección. Pereda destaca que rara vez hay una prueba física que demuestre la agresión lo que dificulta su descubrimiento.

SÍNTOMAS

Pepa Horno describe algunos síntomas que puede presentar una víctima como el cambio en el hábito de sueño o estudios, la pérdida de concentración o un estancamiento en el crecimiento. «Puede que alguien está dañando al niño y hay que plantearse que puede ser por un abuso sexual», manifiesta.

Las expertas defienden que falta formación para cualquier persona que trabaje con menores y que el problema muchas veces es que los profesionales no tienen claro el proceso, lo que causa que el 60% de las víctimas no reciba ningún tipo de ayuda, según datos del Consejo de Europa.

«Depende del profesional o adulto que atienda al menor pero en teoría cuando un niño cuenta que está siendo víctima de abusos sexuales debe ser informado que tiene que acudir a sanidad a hacerse un examen médico y a la policía para denunciar», expresa Horno.

Entre el 80 y 85% de los casos se dan en el ámbito familiar o en el círculo de confianza. En estas circunstancias, afirman que es más difícil descubrirlo pero que sí el niño no lo cuenta pero alguien del entorno tiene la sospecha, debe llevarlo a los servicios sociales.